POR SI OSCURECE
La noche avanza. Mantengámonos juntos, es de noche. La tormenta vuelve, creció en paz, con la maleza encima y un pañuelo como árbol. Quedémonos quietos.
El viento avanza. Y los que están en el límite saben qué se les avecina, en el interior de un silbido de colectivos, frenado a coro, en tiempo muerto.
“La señora me encargó de decirle que se queda a dormir…”.
Va tras ella. Fue él. Nadie podrá decir que no se ha defendido.
Dos policías azules se sientan en el cordón de la vereda y detienen gente. Que si no han visto a uno con la cara colorada y el pelo amarillento. Lo que ha hecho o va a hacer, aún no lo saben.
jueves 21 de octubre de 2010
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